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- Por: Rocío Colmenero
Ayudémonos a convertirnos en aquello que hemos sido llamados a ser
Para ser: Testigos convencidos de Cristo; Miembros vivos de la Iglesia; Laicos capaces de animar cristianamente la realidad del mundo; Verdaderos salesianos, portadores en todas partes del celo educativo; Apóstoles animados por la causa del Reino, comprometidos en la santificación personal; Comprometidos a vivir el proyecto de D. Bosco en la Asociación la única respuesta es la formación. Ayudémonos a convertirnos en aquello que hemos sido llamados a ser! 1. Los Salesianos Cooperadores son los primeros responsables de la propia formación humana, cristiana, salesiana y profesional. 2. La Asociación promueve y sostiene la formación personal y en grupo, mediante la acción de Salesianos Cooperadores cualificados, de Delegados y Delegadas y de otros miembros de la Familia Salesiana.” (PVA Est. 29) “Nunca más cooperadores sin formación, nunca más cooperadores sin apostolado” fue el lema de nuestro Boletín durante muchos años. Y es cuidar la formación de los salesianos cooperadores, cuidar nuestra propia formación es básico. Con este objetivo la entonces Consulta mundial, hoy Consejo mundial, elaboro las “Directrices para la Formación” (enlace) con las que nos ofreció unas “indicaciones claras para proyectar itinerarios concretos y subsidios de formación”. En su presentación Don Vecchi, Rector Mayor, nos decía: “Es necesario, por lo tanto, enraizar en todos la convicción de que el compromiso formativo es hoy necesario para el bien de la persona, para la sobrevivencia de la Asociación y también para incidir en la realidad”. Mantener vivo nuestro compromiso como salesianos cooperadores implica cuidar de manera muy particular el proceso formativo que debemos vivir de manera continua y permanente.

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